Seguro que conoces a la escritora de viajes Jan Morris, la autora de Venecia o Un mundo escrito. Es de esas viajeras a las que se le puede aplicar el calificativo de ser “bigger than life”: la suya es una vida simplemente y literalmente apasionante durante la que ha sido soldado profesional, espía, padre de cinco hijos, respetadísimo autor y, por encima de todo, fiel cumplidor de la más pura tradición de los viajeros ingleses y que ha encumbrado su obra a la cima de la literatura de viajes del siglo XX (¡y lo que llevamos del XXI!).
Y no, no estás leyendo mal, ni me confundo con los géneros: Morris se operó y cambió de sexo en 1972. Lo que trae hoy a Jan Morris a nuestro blog es -además de mi admiración hacia ella, y el agradecimiento por las ganas de viajar y conocer que siempre he sentido leyéndole- su excelente artículo ?tan estimulante como británicamente mordaz- del pasado sábado en el periódico londinense The Guardian, ?Around the world in 80 days?, en el que echa la mirada a sus años en la carretera ?nació en 1926- y nos descubre qué ciudades y qué gentes le han inspirado más.
La primera es Londres, con la que le sucede algo extraño: la ama menos que en los años de la II Guerra Mundial, ?(?) temerosa de la guerra pero indómita, con su estilo orgulloso, los monumentos ennegrecidos y ruinosos, su mezcla pija y arrabalera?, pero confiesa le gusta más que antes (?Me encanta la luz deslumbrante y el ruido, la mezcla de gestos?). ¡A mí también!
Venecia le hacía sentir ?frágil y exquisitamente melancólica? y, aunque amó apasionadamente a la ciudad desde el principio, no siempre le ha gustado ?(?) por los visitantes que bloquean los puentes?, y dice fantasear con dirigir el mítico Vaporetto rumbo a Gales. Yo digo que a Venecia, viajas con la seguridad de que, siempre, habrá más de un momento en que la ciudad es sólo para ti?
Trieste es la ciudad que ama Morris sin que tenga una razón lógica para ello. ¿A qué te sucede a ti lo mismo? Seguro que hay un lugar que te tiene completamente cautivado, y sobre el que no te explicas cómo amas tanto (¡a mí me pasa con una ciudad estadounidense!)El Trieste de Morris es ?un lugar en el que perderse, una doblez en el mapa, y ni una cosa ni la otra, parte eslava, parte germana, parte latina?. Reconozco que, para mí, Trieste es, también, una esquina del mundo muy especial, a descubrir.
En cuanto a los caracteres de los pueblos que más le han influido, Morris nos habla del australiano, por su carácter pionero y luchador, heredado de cuando el país era una colonia penitenciaria (?cuando el escupitajo de un hombre era su apretón de manos?) y que se le hizo muy patente cuando recibió de él ?fusilamientos de vituperación, cartas coloridas que me atacaron desde las antípodas durante cinco años?) por decir a comienzos de los años 60 que Sidney le parecía una ciudad detestable. 25 años más tarde, sus sentimientos dieron un giro de 180º: la ciudad le maravillaba. Escribió un libro contando su nuevo amor por Sidney, pero no recibió crítica alguna. Ni buena, ni mala? Otro que guarda en su corazón es ?(?) el siempre amable pueblo indio? y que le lleva a decir que ?la verdad es que si los libros amueblan una habitación, la gente es quien hace una ciudad?. En Canadá, Morris hizo un experimento al que llamó Smile Test y que consistió en sonreír a quien se cruzara por la calle y observar sus reacciones. Es un lugar común el que los canadienses son muy, muy educados, así que el resultado de la prueba no podía ser otro que excelente.
¿Y cuál es su ?ciudad menos favorita?? Morris tiene una respuesta-reflejo cuando le hacen esa pregunta: Indianápolis. Hace 50 años, cuenta, no pasó una sola noche cómoda en ninguna ciudad del Medio Oeste estadounidense, así que su respuesta (?injusta, lo sé, la ciudad probablemente es encantadora?) es la de ese cruce de caminos del estado de Indiana. A mi parecer, sí creo que hay lugares menos atractivos en EE UU: pero desde luego, muchísimos más que son imprescindibles (¡por más que el circuito de velocidad de Indianápolis sea realmente impresionante: caben más de 257.000 espectadores!).
¿Y para ti? ¿Cuáles son las ciudades que amas? ¿En cuáles no tendremos que buscarte cuando te pierdas? ¿Qué gentes son las que tienen un hueco para siempre en tu corazón? ¡Comparte tu saber viajero!






huh.. good text.
Yo no cambiaría Salamanca por ninguna otra ciudad.
Para mi no hay ninguna ciudad como Londres. Chic, urbana como ella sola, llena de contrastes y de donde siempre vuelvo cargada de bolsas.
Mi ciudad, es la ciudad… Nueva York me tiene alucinada.
Mi ciudad amada… FLORENCIA. Así, con mayúsculas…