Ni siquiera una temperatura de -9ºC te puede arredrar en Praga. ¡Nada puede detener a un viajero! La capital de la República Checa es ?sin discusión- una de las ciudades más bellas del mundo y, en estas últimas semanas de diciembre, la Navidad cae ?como la nieve- como un manto sobre sus calles y plazas, repletas de historia y estímulos viajeros. Como en toda Centroeuropa, no faltan en Praga los mercadillos navideños, abiertos hasta el día de Reyes, con docenas de tenderetes de madera a rebosar de cristal de Bohemia, marionetas y todos los juguetes de madera imaginables. También tienes puestos de comida tradicional en los que recuperar fuerzas a base de mazorcas de maíz, salchichas, vino caliente y cerveza. Los mercadillos más tradicionales y visitados son los de la Plaza de la Ciudad Vieja (donde también puedes patinar sobre hielo al aire libre), y el de la plaza de Wenceslao. Precisamente en la Plaza de la Ciudad Vieja se concentran los actos de la Navidad en Praga, el lugar ineludible para locales y viajeros donde siempre vas a poder disfrutar de un coro de villancicos y de la perfección helada de las esculturas de hielo.
Hablar de Praga es hacerlo de música, y es que melómanos de toda Europa se acercan durante estos días a la capital checa para disfrutar de los conciertos de Navidad de la Ópera Estatal de Praga y de la Filarmónica Checa, o de los conciertos de órgano que tienen lugar en la Basílica de San Jacobo y la iglesia de los Santos Simón y Judas). ¿Y para despedir el año? Puedes hacerlo, claro, en la plaza de la Ciudad Vieja (el menú: las campanadas de su espectacular Reloj Astronómico, sus figuritas animadas, y montones de petardos y fuegos artificiales lanzados por los asistentes) o contemplar, desde el pretil del puente de San Carlos, o desde lo alto del castillo de Praga, los fuegos artificiales que iluminarán la ciudad.
¿Buenas pistas viajeras? Ahí van un par: ?cerveza? y ?Praga? van muchas veces en la misma oración, y muy cerca del castillo de Praga podrás comprobar por ti mismo cuánta verdad se encierra en esa sentencia. En Klàsterní Pivovar (Strahovské nádvorí, 10), la cervecería del monasterio Strahov, te servirán gustosos las seis cervezas artesanales que destilan (entre ellas una cerveza lager roja que sirven sólo durante Navidades y que tiene mucha vitamina C, para combatir el f
río). Y si lo tuyo no es el cristal de Bohemia, busca recuerdos realmente kitsch en Bric a Brac (Tynska, 7), una tienda en la que vas a encontrar de todo, desde latas de conserva de los años del telón de acero a gafas de aviador, pasando por todo lo que se te ocurra entre medias. ¿Te animas a despedir 2009 en Praga?






Por cierto, recomiendo también el bar Vagon, en la calle Narodni, donde cada día hay concierto, principalmente grupos “revival”: U2, Queen, Abba, Guano Apes, Beatles, etc. Nosotros tuvimos la suerte de ver a los Rolling Stones en primera fila!
Bueno, pues al final estuvimos del 1 al 4 de enero en Praga, en el Barceló Old Town Praha. El hotel espectacular, en pleno centro (calle Celetná), a unos pasos de la plaza y con vistas a la iglesia de Tyn. El ambiente navideño en las calles, la nieve, el mercadillo de navidad y el vino caliente hacen que visitar la ciudad en estas fechas sea algo especial. Nos encantó el barrio judío, la cerveza, el castillo de Praga y callejear por siglos de historia. Recomendado, comprar entradas para una obra de teatro negro; la nuestra, en el teatro Fantastika, junto al puente de Carlos.
Solo nos faltó un concierto navideño, el de la sinagoga Española tenía muy buena pinta, así como el de la sala de los espejos en el Klementinum. Pero mejor dejar algo para cuando volvamos ¿no?
¡Feliz año!
PD: Visitamos Bric a Brac, te enviaré las fotos!
Clemente, me has convencido… este blog ha sido mi perdición!. Hoy mismo he sacado los billetes para Praga, del 1 al 4 de enero. ¡Ya te contaré!
Por cierto ¿algún consejo antes de partir?
Merece la pena vivir la fiesta de Fin de Año en plena Plaza de la Ciudad Vieja, donde el famoso Reloj Astronómico brinda con sus figuras animadas por el Año Nuevo.
Estuve en Praga el año pasado por estas fechas. La ciudad toda nevada tiene muchísimo encanto y además está mucho menos masificada de turístas. Es perfecta para una escapada invernal !