En esa puerta al futuro que es Japón, reinan los robots gigantes. Como suena. Viajar a Japón es hacerlo a un lugar que no está en este mundo, y es así por más razones de las que pueden caber en este post, así que, ¿por dónde empezar? ¿Por el civismo, la armonía, el bullicio ordenado… o la tecnología?. Una de las experiencias viajeras más inolvidables es plantarse a los pies de robots gigantes, los mechas (abreviación del japonés “Meka” (??), por la palabra inglesa “mechanical”), los robots que pueblan los dibujos animados (anime) y los cómics (manga) y que traspasan los muros de la ficción para esperarte en diferentes puntos del país.
En Kobe está el más famoso de todos los mechas, Tetsujin 28. Con veinte metros de altura, el mecha -al que conocemos en Occidente como Gigantor- atrae a viajeros de todo el mundo, sean otakus (fanáticos de la cultura popular japonesa) o no. Para presentarle tus respetos, tienes que ir al parque Wakamatsu, en el muelle Nagata de la ciudad. En el manga en el que nació, se cuenta que el robot fue construido durante la Segunda Guerra Mundial pero no fue empleado… Cerca del monte Fuji, en el parque Fuji-Q, tienes el Mobile Suit Gundam RX-78.Para llegar hasta allí, toma el autobús de alta velocidad Fujikyu en la estación de Yaesu Sur. Sin salir de Tokio -algo sencillo, pues no por nada es la ciudad más grande del mundo- puedes visitar al centinela Laputa, que está en el imprescindible museo Ghibli. Este mecha mide más de cinco metros y es obra del famoso autor de anime Hayao Mizayaki. ¿Preparado para conocer el futuro? ¡Pues clicka aquí!






¡Qué bueno! Debe ser todo una experiencia caminar por la calle y encontrarte un robot de estos. ¡Como en las películas!