La festividad del Año Nuevo Chino es la celebración más importante y esperada del calendario lunar. Como nosotros en Nochebuena, los chinos aprovechan la festividad para volver a casa y celebrarla en compañía de las familias: la fiesta oficial se prolonga por tres días. El Año Nuevo Chino comienza con la segunda Luna nueva tras el solsticio de invierno boreal (22 de diciembre), es decir, entre 30 y 59 días después, lo cual puede ser entre el 21 de enero o el 21 de febrero (este año, es el 14 de febrero). El comienzo de la primavera se denomina en la tradición china lichun (??, lìch?n, “comienzo de la primavera”).
Tradicionalmente, el vigésimo día del último mes del año lunar se emplea en limpiar hasta el último rincón de la casa en que se va a reunir la familia para cenar. Se extienden grandes alfombras rojas con caracteres negros por los pasillos y la entrada principal de la casa, decorada con cestas de frutas, floreros rebosantes de flores y multitud de símbolos y objetos en los que aparece representado el animal al que se consagra el año (en este caso, el tigre).
¿Protagonistas de la celebración? Más que la comida, más que los millones de personas por todos los lados, más que los desfiles callejeros en los que los dragones toman las calles, más que los reverberantes gongs que resuenan en todas las plazas y con los que se ahuyentan a los malos espíritus, el papel principal se lo adjudica? ¡la pólvora! No habréis visto, oído y olido nada igual, jamás. La noche de Año Nuevo en Pekín es un pack formado la mascletá valenciana, el 4 de Julio de Boston y la Nochevieja berlinesa ¡y multiplicado hasta salirse de la tabla! Es casi indefinible: ¿cómo una ciudad bajo asedio? Tal vez? el estruendo, la luz, el olor de la pólvora, conforman una experiencia viajera que nunca habrías imaginado y que siempre recordarás. ¿Nos vemos allí?





