Oporto, tradición y vanguardia

Oporto visto desde Gaya. Foto CC Clemente CoronaDurante unos días, no podremos viajar como querríamos, así que nos buscaremos un lugar mágico y muy, muy accesible como Oporto para empezar la semana con el pie más viajero.

La ciudad del Duero es asequible y accesible: entona un fado que baja desde los jardines del palacio de Cristal, se asoma a lo alto de la Torre de los Clérigos y descansa de tanta belleza en los bares y clubes del Cais da Ribeira, desde donde se contempla los barcos amarrados en Gaia, bajo los imponentes puentes que le dan sobrenombre a Oporto. Muchas de esas barcazas coloridas que ves siguen cumpliendo su razón de ser original: transportar barricas de buen ?y cotizado- vino de Oporto.

El centro de la ciudad ?calles abigarradas de edificios modernistas y casas de pescadores- está reconocido como Lugar Patrimonio de la Humanidad. No es para menos: son calles tranquilas, donde se para hasta el tiempo. Cafeterías y tiendas de comestibles con un precioso aroma de antaño, que sobrevuelan las miradas de las torres de la catedral, y sobre todo el monumento más reconocible de la ciudad, la joya barroca que es la Torre de los Clérigos (a cuyos pies, todos los domingos, tiene lugar un animado mercado de pájaros). Tienes que tomar una “bica” ?una taza de café con leche- y algún sabroso bollo -¿qué tal un pastel de Belem?- en la otra joya arquitectónica y vital de Oporto, el café Majestic, en la rua de Santa Catarina (la calle más comercial e importante de Oporto). Acércate también al jardín de Serralves, junto al Museo de Arte Contemporáneo. Dos contrastes de una experiencia intensa. Una de las mejores maneras de contemplar la belleza tranquila de la ciudad es desde las alturas: subiéndose al Funicular de Guindais. Por sólo 0.95?, y en tan sólo un par de minutos ?los que emplea el funicular en subir de la base del puente Luis I, al barrio de Batalha, donde podrás perderte en sus callejas- tendrás una perspectiva inolvidable de la ciudad. Y, claro, no dejes de curiosear entre los libros de una de las librerías más bellas del mundo: la librería de Lello e Irmao (rua de las Carmelitas, 144).

Pero Oporto, como gran lugar de escapada, también tiene su lado más ?outsider? y rompedor. Búscalo en la calle Miguel Lombarda, donde las tiendas y galerías a la última ?como Whoo! o Carisma- se alternan con comercios y cafeterías de lo más tradicional. ¿Te animas?

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