Hay calles que por sí mismas definen a una ciudad: es lo que ocurre con la Perspectiva Nevsky y San Petersburgo. La segunda ciudad de Rusia refleja su alma en los casi cinco kilómetros que mide esta avenida, una de las más famosas del mundo.
“La ventana de Rusia hacia el mundo”, proclamó Pedro I el Cruel cuando fundó San Petersburgo en 1703, y la Perspectiva Nevski se convirtió, con el tiempo, en su mayor escaparate, al estilo de los bulevares parisinos. Del Almirantazgo al norte al Monasterio de Alexander Nevski en el sur, la avenida es una metáfora de contrastes en la que caben el lujo más despiadadamente cegador y la pobreza, la elegancia arquitectónica más refinada y las construcciones comunistas… Todo un espectáculo para el viajero.
En esta avenida han vivido y creado algunos de los más grandes artistas rusos: Dostoevsky, Nabokov, Pushkin, Gogol, Tchaikovsky, Nijinsky, Rimsky-Korsakov… De ahí la profusión de cafés y librerías que conservan mucho del sabor de esa edad dorada de la cultura rusa: el Literaturnaya Café (en el núm. 18), es el más renombrado de todos ellos y Dom Knigi, en un imponente edificio que fue la sede de la firma de máquinas de coser Singer, la librería más grande de la ciudad (en el núm. 28). Muy cerca se encuentra la catedral Kazansky, construida en un semicírculo con 96 columnas y que tiene dos peculiaridades: el altar está a la entrada (porque los altares de los templos ortodoxos deben mirar siempre hacia el oeste), y durante los años del imperio soviético acogió el Museo de la religión y el ateísmo.

La avenida está cruzada por cuatro puentes sobre el río Fonktana, de los cuales el más famoso es el de Anichkov Most, con sus cuatro estatuas de bronce de jinetes a caballo. Otro de los escenarios imprescindibles de tu paseo por la avenida, a lado de la plaza Alexandrinskaya, donde está la famosa estatua de Catalina la Grande, te espera en el número 56: se trata del Yeliseyevsky Gastronom, que fue uno de los mercados más bellos y lujosos del mundo y que está cerrado desde 2006. No quiero que te vayas sin decirte dónde se creó (¡o eso cuenta la leyenda!) el famoso buey a la stroganoff: en el palacio Stroganoff, una joya barroca de los primeros años de la ciudad que está en el número 17. ¡Te espero allí!
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Hola! Soy rusa y quiero comentar un momento de tu articullo. Para mí y todos rusos es principal. Es que nosotros llaman Pedro I el GRANDE! (no es el Cruel) Nunca usaban a él la definición Cruel. ¡Él era un realmente gran reformador y para Rusia ha hecho muchisimo! Espero que tu has gustado San Petersburgo. Es la ciudad realmente hermosa.
Deseo los nuevos viajes marvillosas a mi patria y a todo el mundo!
Un saludo de Rusia