Barceló NY Marathon: saturday fever en Manhattan

Medianoche en Times Square - Blog Viajeros Barcelo

Como no podría ser de otra  manera, en el diseño del viaje de este Barceló NY Marathon caben los estímulos viajeros más actuales y, por supuesto, esos clásicos neoyorquinos atemporales e imprescindibles que no pueden –ni deben- faltar en todo viaje a Nueva York que se precie. Escenarios icónicos como la Quinta Avenida, el Empire State Building o Times Square, y sin los que no se entiende el carácter de la Ciudad que Nunca Duerme.

Los miembros del equipo de Barceló Viajes que nos hemos desplazado a Nueva York no esperábamos menos: la aventura viajera y solidaria del Barceló NY Marathon está siendo como la ciudad que nos acoge: apasionante, intensa, emotiva, exigente. Tras nuestra incursión en Central Park, ponemos rumbo al Jarvis Convention Center, donde tiene lugar uno de los momentos más emotivos de este viaje, cuando Darío y Pilar recogen sus dorsales y su equipación para la carrera: somos todos conscientes de que el gran momento se acerca. Miles de corredores y curiosos como nosotros abarrotamos el centro de convenciones, perfectamente organizado para que la recogida de los dorsales sea rápida y eficiente, y donde no faltan ni stands y puestos de venta de material deportivo, ni unidades móviles de televisión y radio, que se arremolinan en torno a Mario López, uno de los actores de la serie “Salvados por la campana”…

pilar liñan recogiendo su dorsal del ny marathon - blog viajeros barcelo

Comemos en Chelsea, a los pies del High Line Park, en el New York Burguer Co (470 West 23rd Street & 10th Ave),  uno de los dinners más clásicos del barrio, y aunque Darío y Pilar tienen que recogerse pronto (la salida del Maratón es en Staten Island, y los autobuses de la organización pasarán a recogerlos al hotel a las cinco de la mañana), tenemos tiempo sobrado para cumplir con uno de los rituales neoyorquinos que todo viajero ha realizado –o debe realizar- al menos una vez en la vida: subir al observatorio del Empire State Building y echar la vista al horizonte, jugar a acertar los nombres de los rascacielos que forman la silueta urbana de Nueva York, pasmarse ante la inmensidad de la Ciudad que nunca duerme o, simplemente y llegado el caso, emular a Cary Grant y Deborah Kerr (o Tom Hanks y Meg Ryan) y jurar amor eterno a tu pareja…

Nos encaminamos directos a los ascensores sin guardar la línea de espera enseñando nuestros Express Pass como si fueran pasaportes diplomáticos. El ascensor sube al piso 86, donde está el Observatorio, en casi menos tiempo del que tardas en leer esta frase y, como te puedes imaginar aunque no hayas estado allí, a 320 metros de altura la perspectiva que se tiene de la ciudad es espectacular, quita el sentido. Luis Martí, uno de mis compañeros de viaje, me dice que, en un día claro, se pueden ver hasta cinco Estados de la Unión: aguzamos la vista aunque esta sobremesa de sábado tenga una luz blanquecina de otoño que difumina los contornos más allá del Bronx y de los ríos, y hablamos de cuáles son nuestros rascacielos favoritos y de cómo, en el bosque de lanzas que es el Bajo Manhattan, el One World Trade Center se apresura orgulloso a quitarle, de nuevo, el cetro de edificio más alto de la ciudad a este Empire State Building donde nuestros corredores abren los ojos como platos y sonríen con la ilusión de un niño. Pilar se fotografía del brazo su marido con el skyline de fondo, y Darío hace lo propio con unos admiradores suyos que le han reconocido: para todos, en definitiva, esta subida al observatorio del Empire State Building se convierte en un recuerdo viajero que no olvidaremos nunca y que, ¡por supuesto!, fotografiamos -según un estudio hecho público recientemente por la Universidad de Cornell, el rascacielos es el monumento más fotografiado del planeta: me lo creo sin dudarlo.

Dario Barrio y Pilar Liñan en el Empire State Building - Blog Viajeros Barcelo

Déjame compartir contigo toda la información práctica que necesitas para disfrutar como el viajero que eres de este ‘national landmark’: los pases para el observatorio de la planta 86 cuestan 22$, y calcula que en un día cualquiera, tendrás que esperar una cola de 20-30 minutos. El pase combinado que te permite subir además al observatorio de la planta 102 (más pequeño, pero con menos afluencia de gente) cuesta 37$. Y si lo tuyo no es esperar, el Express Pass cuesta entre 41,33$ y 55,11$. Los observatorios están abiertos los 365 días del año de 8h a 2: el último ascensor asciende a las 1h15.

Ahora sí que nuestros corredores se retiran a descansar, a templar los nervios previos a la salida del Barceló NY Marathon; yo, en cambio, me dedico a cultivar al coleccionista compulsivo que llevo alimentando desde mi primer viaje a Estados Unidos a base de memorabilia americana, discos, libros, comics…  Intereses que me llevan a tiendas como House of Oldies (35 Carmine St), un local de discos en Greenwich Village que presume de tener a la venta más de un millón de vinilos (de hecho, sólo venden vinilos, nada de cd’s o cintas: un cartelón en el escaparate advierte de ello: “no cd’s, no tapes, just records”); librerías de comics como Forbidden Planet (840 Broadway) y Cosmic Comics (10 East 23rd Street) y, naturalmente, a The Strand (826 Broadway, en Union Square), la librería de segunda mano más grande del mundo, con tantas y tantas tentaciones que sucede lo inesperado: sólo compro una antología de artículos del New Yorker. ¿Tendrá que ver en ello el desenamoramiento del soporte papel que materializo un par de horas más tarde comprando un IPad en la imponente flagship store de Apple en la Quinta Avenida? Quizás… La experiencia de retail que encierra este cubo de cristal a los pies del General Motors Buildig no desmerece a la de otra mítica –y cercanísima: apenas unos metros las separan- flaghsip store: la de FAO Schwartz. La juguetería más famosa del mundo te está esperando con su famoso piano gigante donde, sí o sí, siempre hay personal de la tienda interpretando un fragmento de “El lago de los cisnes” o “Las cuatro estaciones”. Incluso tú puedes rememorar la película “Big” e imitar a –de nuevo- Tom Hanks. ¡No dejes de hacerlo!

House of Oldies Greenwich Village - Blog Viajeros Barcelo

Sin darme cuenta, esta tarde de sábado del Barceló NY Marathon se convierte en una sucesión de clásicos imperecederos, de los que nos fallan. Apuestas seguras y estímulos de los que resulta imposible cansarse: soy consciente de que soy un viajero convertido, en esta tarde de sábado de noviembre, en un neoyorquino más, una ola más de la marea humana que inunda la Quinta Avenida y que entra y sale de la catedral de San Patricio, de la flaghsip store de Uniqlo, de las boutiques de marcas europeas… Y todos vamos a dar al mismo sitio: Times Square.

Allí está mi hotel, y tras dar cuenta de un proteico plato de roastbeef en el Ben’s (209 West 38th St), un restaurante kosher del Theatre District que conocí hace unos cuantos años de la mano de mi amigo Ralph y que nunca me defrauda, me voy al BB King Blues Bar. Siempre me gustará más el que mi bluesero favorito tiene en la Beale Street de Memphis, pero disfrutar de un “The thrill is gone” como debe ser se me antoja un estupendo plan de sábado para un aprendiz de runner agotado como yo.

bb king blues bar - blog viajeros barcelo

Alguna Bud más tarde sorteo el trasiego de personas que salen de los teatros y restaurantes de la calle 42, un gentío  muy diferente al que me encontraba por aquí en mis primeros viajes a Nueva York, y eso es porque ya no hay cabarets en Times Square: tan sólo queda uno que merezca la fama, el famoso Cheetah. Camino unos metros y me zambullo en la plaza donde, ante mi sorpresa, me encuentro con una silla libre (Times Square es, desde hace un par de años, semi-peatonal, y donde antes había pasos de cebra y taxis, hay ahora sillas y mesas para disfrute de los peatones) y me siento a, nada más y nada menos, contemplar el desfile de luces, neones, ruidos, frenesí y trasiego de gente que tiene lugar ante mí. A los pocos segundos, sé que no volveré a lamentarme por no poder ver a Hugh Jackman (que comenzará el día 10 en el Broadhurst Theatre su musical “Back on Broadway”: tienes hasta el 1 de enero para no perdértelo tú), o botar como loco en “Watch the Throne”, el concierto de Jay-Z y Kanye West: (estaré volando de vuelta a España cuando ellos estén comenzando a incendiar el Madison Square Garden): no hay espectáculo comparable a contemplar, en primera fila, la representación de vida 100% neoyorquina que es la medianoche en Times Square. ¡Te espero allí!

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