Londres para un actor, parte 2: La cultura

Uno de los motivos de este último viaje era visitar el Museo Victoria&Albert, ubicado también a dos pasos de mi hotel.

Este museo es divertidisimo. Tiene miles de artefactos rarísimos. Desde copias exactas de grandes obras de arte (es increible ver la reproducción que tienen del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela), muebles y artes decorativas de muchas culturas y siglos, joyas donadas al museo para reducir el pago de impuestos, trajes y lo mas interesante para mi- dispone una sección dedicada a Theatre & Performance. Una sección que te permite viajar por las escenografías magistrales creadas para obras universales. Disfrutar de fotografías y clips de video que conforman la historia del teatro. Echar un vistazo al camerino de Sarah Bernhardt o Elvis Presley. Y lo mas divertido es poderte probar el vestuario mas apabullante y loco de producciones inglesas para la Royal. En esta sección del museo hay muy poquita gente por lo que es inevitable, una vez te has puesto la capa de Ricardo III, no ponerte a gritar por los pasillos. Mi reino por un caballo!!!

Y es que visitar Londres con ojos de actor es una constante sorpresa. Paseando por el Tamesis, siempre por la orilla de la noria The Eye encontramos a los hombres estatuas más fascinantes. Los más sorprendentes.

Por cierto, recomiendo esa orilla del rio primero porque es peatonal y después porque la vista de Londres es mucho mas bonita que desde la orilla opuesta. Además, cuando la marea está baja, algunos locos se bajan también a esculpir en estas pequeñas playas urbanas esculturas de arena que siguen sorprendiéndome.

Pero vuelvo al motivo de mi viaje: el teatro. En esta ocasión he sacado entradas para ver a Jude Law hacer Hamlet en el West End. Este es el nombre del barrio que alberga la mayoría de los teatros londinenses y por el que es una delicia pasear la hora previa o posterior al inicio de las funciones; los pubs y restaurantes estan llenos de espectadores preparados para disfrutar de los espectáculos. Multitud de extranjeros que se van a enfrentar por primera vez a El Fantasma de La Opera. Familas con camisetas de El Rey León. Colour-full gays repasando las canciones que van a entonar al final de The Adventures of Priscilla.

También es recomendable tomar algo en la zona de Covent Garden antes del teatro. Escuchar en uno de sus patios a los estudiantes del Real Conservatorio de Música que harán una performance impecable (y llena de humor) para tratar de vendernos un CD con su mejor repertorio. Y una vez uno ha sido parte de cualquiera de esos rituales previos, está preparado para entrar en el “Sancta-Sanctorum” y disfrutar del placer que la representación nos va a aportar. En el caso de HAMLET, fue mucho.

En los teatros de Londres se mantiene la encantadora tradición de esperar tras la función a los actores de la misma a la salida, en la entrada de actores. Yo que además de actor vivo muy de cerca el fenómeno fan no iba a ser menos y allí me planté; A esperar a Jude Law a la salidad del teatro Donmar.

Los ingleses, cuando van al teatro, hacen el pack completo: teatro, copa de vino/champán en el descanso y cena a la salida. Yo recomiendo saltarse la copa de vino o champán que además de algo cara suele ser mala como el vinagre. Por cierto, en muchos teatros de Londres (por ejemplo en el Globe) existe la posibilidad de comprar unas entradas muy reducidas de precio (entre 5 y 10 libras) que te permiten ver la función de pie tras la última fila del patio de butacas. Se compran el mismo día, antes de la función, en la taquilla del teatro. Se llaman “Stand Up tickets”. En Leicester Square existen también las taquillas Last Minute con descuentos para ese mismo día. Vale la pena acercarse; siempre hay alguna sorpresa agradable.

Y para rematar la noche toca ir a cenar tras la función. Os sugiero dos formas de hacerlo: La primera de ellas trata de desbancar la famosa leyenda urbana del restaurante The Ivy, este local ha sido durante años el centro de reunión de famosos y celebridades en el West End. Desde Bono, Lady Di o Sting a Pet Shop Boys o Camilla Parker (referente social ineludible) se han dado cita en sus mesas. Había que reservar con meses pero siempre uno podía regalarse una foto al lado de una cara internacional. Hoy temo que no es así. El restaurante sigue manteniendo su lista de espera (cada vez mas corta) si bien ya es posible llegar y sentarse. Y los dos paparazzi que estaban siempre a la puerta tratando de robar algún momento de fama son ahora dos fotografos de atrezzo (o al menos eso cuentan en Londres) contratados por el propio restaurante para mantener el mito vivo. Personalmente, ya se trata de una leyenda urbana como tantas otras. La opción B, mas razonable sin duda, es cruzar Floral Street y Long Acre para cenar en Tutton’s (junto a Covent Garden), en pleno West End.

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