Marta y Juan

Asesores Ejecutivos de a dónde vamos este finde

Creado en 27 Marzo 2009

27 de Marzo de th

Musho arte!!

¿No pretenderíais que nos fuéramos de Sevilla sin asistir a un espectáculo de flamenco no? ¡Claro que no! Estuvimos investigando, y aunque en los hoteles y las tiendas recomendaban el Tablao Arenal decidimos ser un poco más alternativos y hacerle caso a un  amiguete local.

El sitio escogido fue la Carbonería (c/Levíes, 18), desde fuera un simple portalón en pleno barrio antiguo, dentro se divide en dos zonas, una entrada más acogedora y una gran estancia de mesas corridas en la parte de atrás.

Flamenco en estado puroPura fuerza y pasion

El lugar no puede ser más sencillo, los medios técnicos son inexistentes: un pequeño escenario y un grupo flamenco formado por un guitarrista, flautista, cantaor y bailaora. No podemos opinar de la calidad porque estamos lejos de ser entendidos, pero las ganas y la pasión que pusieron en la actuación satisfizo enormemente a la audiencia, formada por locales y también mucho erasmus alucinado. Todos ellos, animados por enormes jarras de “agua de Sevilla” (una explosiva mezcla de alcohol y zumo coronada por nata montada).

Sencillo y auténtico, esa es nuestra opinión, por nuestra parte vibramos enormemente a cada taconeo y a cada “quejío” del cantaor. Pura intensidad.

La actuación fue a las 11 menos cuarto, gratuita. A las 12 repiten en la otra sala, más cerca de la entrada y con algo más de encanto, quizá sea esta segunda más recomendable, aunque habrá que llegar pronto para conseguir sitio.

25 de Marzo de th

De callejuelas y palacios

¿Qué maravilla verdad? ¡Qué encantadores rincones se esconden entre las estrechas callecitas de la zona antigua de Sevilla! Y cuántos tesoros, guardados en sus palacios, nos recuerdan su glorioso pasado de reyes, de sultanes. Estas bellezas, las más nobles y las más mundanas, buscábamos en nuestro paseo por Sevilla.

Nobleza palpableJardines de murillo

AlcazarEmpezamos en los jardines de Murillo, bordeando la muralla del Alcázar, y nos metimos por el callejón del Agua buscando un bonito patio del que nos habían hablado… ¡¡pero no fuimos muy originales!! Nos vimos rodeados por un enorme grupo de turistas que con su guía se detuvieron en este patio… conseguimos esquivarlos más adelante por las estrechas calles y arcadas que llevan al patio de Banderas, sí señor, bonita vista de la Giralda, ahí está con su giraldillo en lo alto.

Menudo gentioPatio de banderas

Allí al lado está la entrada a los Reales Alcázares de Sevilla, pero ya los visitamos en una anterior escapada a Sevilla y esta vez decidimos variar, pero os lo recomendamos fervientemente. Cuando en su día lo visitamos nos pareció tan bonito, que nos sentimos un poco en la Alhambra de Granada, no es lo mismo, pero de verdad que no desmerece nada la maravillosa decoración morisca y sus exuberantes jardines. (foto antigua del alcazar)

Precisosos azulejosVista al jardin

Decidimos, en su lugar, visitar la casa de Pilatos, que a pesar de su nombre fue la vivienda de todo un linaje de duques y virreyes que acumularon un patrimonio artístico imponente y fusionaron todos los estilos artísticos de los últimos siglos. Lo más destacado, para nosotros, las paredes completamente recubiertas de azulejos del patio central y algunas estancias, y los preciosos jardines.

CallejuelasPatio andaluz

Pero todo este arte no hace olvidar el placer de un sencillo paseo por las estrechas calles de centro histórico, curioseando por las puertas y ventanas de las casas para descubrir esos maravillosos patios andaluces de tan merecida fama. Pasar junto a uno de ellos es como una bocanada de aire fresco que alivia el calor de la tarde. Imagino el placer de una siesta al fresco en uno de esos lugares… que lástima que sean casas privadas, pero siempre están los jardines de Maria Luisa para escapar a las horas más calurosas del día!!!

20 de Marzo de th

Maratón de tapas

A estas alturas os habréis dado cuenta de que esto de viajar y visitar sitios nos encanta, pero si algo nos vuelve locos es experimentar la gastronomía de los lugares por los que pasamos. Así que a pesar del espectacular desayuno del Barceló Renacimiento en el que nos alojamos, salimos el sábado dispuestos a probarlo todo.

La oferta es infinita en Sevilla pero hay que escoger, y optamos por el tapeo errante, el de una cañita aquí, vinito allá, y tapitas por doquier, para así conocer más sitios. En el barrio de Santa Cruz hay un montón de bares en los que un sábado al mediodía apenas cabe un alfiler, pero nuestra máxima suele ser: si está “petao” por algo será y no nos amilanamos. Además siempre se puede tratar de ir pronto y encontrar un sitio estratégico en la barra.

Las columnas empezando a petarseFijaos en la barra y la tiza

En la calle Mateos Gago, a escasos metros de la catedral, nos encantó la bodega Las Columnas, donde unos camareros que no pierden nunca el buen humor te sirven, entre gritos a cocina, deliciosas pringás: ese rico mejunjillo de carnes cocinadas a fuego lento y desmenuzadas sobre pan. Este fue el primer lugar donde vimos que la cuenta se llevaba en la barra, justo delante de uno, escrita con tiza a medida que vas consumiendo para ser borrada una vez que pagas. Luego veríamos que se hace así en infinidad de bares.

Gran jamon pero un pelin estiradosNo lejos de allí callejeando por la zona peatonal, nos detuvimos a degustar un plato de jamón en Las Teresas, aunque quedamos un poco mal pidiéndole aceite a un camarero que con cara de pocos amigos nos espetó: ¡¡a este jamón no se le echa aceite!! bueno, lo queríamos para el pan, pero si este señor lo dice…

Tampoco quisimos dejar pasar la oportunidad de hacerle una visita al bar más antiguo de Sevilla (y no se si del mundo), y es que un cartel en el Rinconcillo (Calle Gerona 42) dice que la casa se fundó en ¡¡1670!! palabrita, no mentimos, solera tiene o no?

Esto si que es solera y no lo del cañas y tapasPor que decidirse?

A medio camino del rinconcillo probamos sabores menos tradicionales en la taberna La Alfalfa (en la plaza del mismo nombre), en realidad es un italiano que no desmerece nada gracias a sus deliciosas brusquettas: lo que viene a ser un montadito. La brusquetta roja, de crema de tomates secos, y la andaluza, con jamón, salmorejo y queso derretido, estaban de quitar el sentío.

Busquetta andaluza...oleee!Plaza de la alfalfa

Por la noche investigamos el Barrio del Arenal, junto al río. Disfrutamos mucho las tapas del Mesón de la Infanta (calle 2 de mayo) o en la Bodeguita Morales, engullendo montaditos entre antiguas tinajas de arcilla. Pero el “acabose” fue la Taberna Coloniales, delicioso su montadito de jamón, salmorejo y huevos de codorniz, o su solomillo al whisky no apto para estómagos delicados. Esta taberna tiene nada menos que tres pisos y una buena cola para conseguir mesa. Aunque popular entre los erasmus, creemos que su fama es merecida.

Tosta con salmorejo, jamon y huevos de codorniz...Canollo...pecado!

El domingo, sin tiempo para mucho más, lo intentamos en la popular Plaza del Salvador, pero llegamos demasiado pronto. Este lugar se abarrota de gente pasado el mediodía, que ocupa, caña en mano, casi toda la plaza… parece muy recomendable, pero habrá que dejarlo para la próxima vez.

No querría terminar esta reseña gastronómica, sin mentar un goloso manjar que tomamos en el anteriormente citado Alfalfa. El camarero dijo sabiamente: mi madre le llama a esto “pecado”. El nombre real es canolli, en singular canollo, claro. Una especie de cañita crujiente, con cobertura interior de chocolate y relleno de una crema coronada por un trocito de naranja amarga. Sin palabras. Creí morir.

18 de Marzo de th

Liberando tensiones

Definitivamente, desde que nos hemos reincorporado al mundo del trabajo, estas escapadas de fin de semana han dejado de ser sólo un placer para convertirse en una necesidad. Esta vez, el lugar escogido para recargar las pilas fue ¡¡Sevilla!!. Antes de poner un pie en la ciudad ya habíamos hecho una reserva en unos baños árabes del centro histórico… ¡eso se llama empezar el finde descargando tensiones!

El guadalquivirLa plaza de toros

El lugar: los baños Aire de Sevilla, c/Aire 15. No tenemos fotos del interior, pero os recomiendo un paseo por la galería fotográfica de su página web para haceros una idea. Cuando llegamos a este palacio del siglo XVI, que también es tetería, y bajamos las escaleras hacia la zona de baños, sentimos como si nos adentrasemos en  otro mundo.

El olor dulce de las esencias, el vapor de agua que lo envuelve todo, la suave música de flautas y laúdes, y la tenue luz de las velas que parpadean en pesadas lámparas, conforman una atmósfera onírica y sensual que te transporta al mundo de las mil y una noches, un mundo de sentidos, de quietud, de paz. A la cálida piscina principal, dominada por un enorme lamparón que cuelga de un techo artesonado de madera, le siguen otras pequeñas de diferentes temperaturas, un íntimo jacuzzi, un baño turco, una piscina de agua salada y una sala intermedia para relajarse y refrescarse con un té frío.

La giraldaArte Mudejar...nos encanta!!

La única pega es que, como sucede en estos sitios, uno no está solo. Además, pedir a un sevillano que mantenga silencio es casi misión imposible. Pero no resulta difícil encontrar un rincón tranquilo en el que dejarse llevar por la atmósfera, y a medida que pasa el tiempo la gente se va relajando y los ruidos cesan.

Recomendamos el pack con masaje. El que incluye uno de 15 minutos cuesta 31 euros (con hora y media de baño incluida). La combinación es totalmente reparadora, salimos de allí relajados y suaves como dos bebés, con el único deseo de llegar al hotel, derrumbarnos en la cama y dormir plácidamente hasta el día siguiente.

Eso sí, si queréis ir a una hora decente hay que reservar con ¡¡dos o tres semanas de antelación!! Nosotros, como siempre, no hicimos nada de eso, y en el mismo día conseguimos un hueco a la hora golfa de los findes, o sea a las 12 de la noche. No nos importó porque nuestro avión llegaba tarde a Sevilla y al salir de los baños no hay otro lugar donde quieras ir sino a dormir.