¡¡Ya estamos de vuelta!! Y vamos por el viaje número 10, nada menos. Este ha sido el más alejado de todos pero noooo no hemos salido de España. Hemos ido a ese pedacito de tierra africana a miles de kilómetros de la península. ¿Las “islas afortunadas” las llaman, por algo será no?
Nos alojamos al sur de la isla de Tenerife, en la zona de la Playa de las Américas, es una de las zonas más turísticas de la Isla, donde la explosión urbanística ha hecho auténticos estragos.
Para gustos hay colores, pero a nosotros este estilo de vacaciones no nos convence mucho: hoteles, resorts, apartamentos y guiris… muchos muchos guiris, restaurantes turísticos y tiendas de souvenirs…
Así que sólo nos quedamos el tiempo justo para refrescarnos en la piscina del hotel y con nuestro coche alquilado (imprescindible) nos fuimos de excursión. El día amaneció nublado en la costa así que tiramos al monte como las cabras, nos recomendaron un paseo cerca de las Cañadas del Teide para ver nada menos que un “Paisaje Lunar”.
Unos 3km después de haber pasado el pueblo de Vilaflor, empieza un camino de tierra por el que anduvimos una media horita en coche, unos coches aparcados indicaron que hasta allí podíamos llegar, ¡¡el resto era caminar!!
El camino de “Los Escurriales” o el Paisaje Lunar es una ruta circular muy sencilla de unos 7km, la verdad es que sudamos la gota gorda bajo el sol canario cuesta arriba y cuesta abajo pero valió la pena, no sólo por lo que encontramos al final, sino como por el camino en sí: a veces bosque, a veces desierto, la montaña a un lado y la costa al otro cubierta por un manto de nubes. Silencio absoluto. Nosotros y las lagartijas que se escabullían asustadas a nuestro paso.
La recompensa: ¡La Luna!, un valle con curiosas formaciones de cenizas volcánicas erosionadas, la pega es que sólo las vimos desde el mirador, yo quería bajar pero desde donde estábamos sólo veía un precipicio, sabemos que hay una forma de bajar allá abajo, pero la descubriremos la próxima vez… la niebla de la costa empieza a subir hacia las montañas, es hora de irse junto al mar.



















