Marta y Juan

Asesores Ejecutivos de a dónde vamos este finde

Creado en 17 Diciembre 2009

17 de Diciembre de th

Berlín alternativo

Hace poco escuché una frase que me impresionó mucho: “En Berlín, puedes salir a la calle con una mierda en la cabeza y nadie se fijará en tí…” Obviamente no estamos por la labor de comprobarlo, pero sólo hay que observar un poco para darse cuenta de que ésta es una de las sociedades menos prejuiciosas y más variopintas que uno pueda encontrar.

En Berlín todo vale y por ello es el caldo de cultivo de todo tipo de movimientos alternativos. Visitamos el centro cultural Tacheles, uno de los emblemas del arte alternativo de Berlín. En realidad, una de las casas “okupas” más famosas del mundo. Este enorme edificio de la calle Oranienburger fue “okupado” hace ya casi 20 años por artistas que lo convirtieron en su laboratorio, su casa y su sala de exposiciones. En el patio trasero del edificio se respira una atmósfera de lo más “underground” entre las terrazas de los bares y las obras de arte de hierro que un artista, soplete en mano, crea en una extraña nave formada por grandes contenedores.

No sabemos si esto es muy alternativo pero en esa misma calle nos topamos con la tienda de United Loneliness, un artista de enorme originalidad que nos tuvo entretenidos durante un buen rato curioseando entre sus originales ilustraciones.

Cerca de allí, en la zona de galerías del Hackescher Markt, encontramos otro interesante rinconcito: una galería que se abre a la altura del nº39 de la calle Rossenthaler y que conduce, entre oscuros pasillos llenos de pintadas, al “Monster Bar”. Allí nos tomamos una cerveza en su extraña terraza repleta de andamios y presidida por, lo que suponemos, el bicho que da nombre al bar.

Para terminar un día tan alternativo cenamos en el White Trash, pero no os dejéis engañar por la originalidad de su página web: el lugar lo es, la comida no tanto. Aunque no está mal, no deja de ser comida tipo TexMex y hamburguesas. Eso sí, en un lugar donde la mitad de los camareros van vestidos a lo Dick Tracy y la otra mitad lucen crestas punkies, se puede encontrar uno de todo, desde gente corriente (sin clasificar en ninguna tribu) a raperos, punks, góticos y ultramodernos. Por  si aquello no fuera lo suficientemente surrealista, esa noche amenizaba la cena un artista alemán cantando temas de los años 20… sin palabras.

9 de Diciembre de th

Delicadezas alemanas

No podíamos hablar de gastronomía alemana sin hablar de… claro, de salchichas… acompañadas de puré y chucrut (col agria), se pueden encontrar una enorme variedad de salchichas en cualquier restaurante o cervecería, y claro, en los pintorescos puestos de la calle. Puede parecer un poco incómodo comer en la calle a pleno frío y de pie, pero es una buena manera de hacer un pequeño descanso, tomarse un tentempié y seguir nuestro paseo. Si además, uno tiene la suerte de estar aquí en fechas próximas a las navidades, disfrutará del encanto de los mercadillos navideños que proliferan por todas partes y donde además de comida podremos disfrutar de un vaso de vino caliente especiado o glüwine que nos calentará no sólo las manos, sino también el cuerpo y el espíritu.

Una forma muy berlinesa de preparar las salchichas es con salsa de curry (currywurst), no parece una receta típicamente alemana, pero lo cierto es que esta exótica salsa le da un toque muy original al plato, no tiene desperdicio… la foto habla por sí misma… ¡qué ganas de hincarle el diente!

Continuamos investigando gastronómicamente en el barrio de San Nicolas (Nikolaiviertel), donde no pudimos resistirnos a los encantos del Zur Gerichtslaube , un restaurante un tanto típico, con menú en varios idiomas y ubicado en un precioso edificio cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, según dicen. Pero la verdad es que la comida nos encantó, probamos un sabroso codillo (cocido, no al horno como hubiéramos esperado) y unas riquísimas y enormes albóndigas berlinesas (Buletten), todo ello endulzado con un postre de pera frita rellena de queso azul… habéis leído bien… extraño, no sabría decir si rico o no…pero extraño. El que sí estaba delicioso fue el Apfelstrudel, hojaldre al horno relleno de manzana con helado de vainilla…

Para bajar todo esto, nos ayudamos de unas cervezas de la casa, servidas a una temperatura un poco más templada de lo que estamos habituados, y tambén de otras cervezas más comunes como la rica Berliner Pilsner, un tanto amarga pero suave, y fresquita. Menudo festín.