En París no sólo el “Amor está en el aire”, que lo está, también el Arte se respira en cada rincón. Y no sólo hablamos del Louvre, del Musee d’Orssay, o del Pompidou… hablamos de la calle. Tuvimos la suerte de coincidir con la Noche en Blanco parisina (La Nuite Blanche), esa noche las iglesias y estaciones de tren se convirtieron en insospechados escaparates del arte más vanguardista.
En la Estación del Norte, (Gare du Nord), Tony Oursler proyectó el vídeo de unos niños cantando sobre la monumental entrada principal para sorpresa de los viandantes. Enfrente de la estación del este (Gare de l’Est), el hotel Terminus se convirtió en un lienzo improvisado para Pierrick Sorin que proyectaba en tiempo real las imágenes que iba creando con luces y pinturas. Esto, acompañado con música de un piano de cola que habían instalado, dejaba hipnotizado a todo el que se paraba a contemplar.
Estos son sólo algunos ejemplos de los diferentes montajes artísticos y conciertos que se sucedieron aquella noche. Los parisinos, desafiando el frío, se lanzaron a la calle para disfrutar de experiencias sorprendentes y del arte más ecléctico.
















Me encanta!!! a Roma tengo que añadir París, como siga así querré hacer los mismos viajes que vosotros
Besiños
Comentario de Patricia Formoso — Octubre 13, 2008 @ 11:31 pm