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Marta y Juan

Asesores Ejecutivos de a dónde vamos este finde

Resultados para la categoría ‘Mi viaje a Berlín’

5 de Enero de th

Curiosidades berlinesas

Todo aquello que nos ha impresionado de una ciudad tan interesante como Berlín:

  • Ampelmann: todo un icono. El hombrecillo de los semáforos de Alemania del este que “invadió” pacíficamente la Alemania reunificada. Ha saltado de los semáforos a las camisetas y todo tipo de souvenirs, con su propia tienda de “merchandising” y todo.

  • Estanterías vacías: un curiosísimo memorial en el suelo de la Bebelplatz recuerda el lugar donde el régimen Nazi quemó casi 30.000 libros en mayo del año 1933. Una sala en el subsuelo de la plaza contiene estanterías vacías en las que cabrían esos 30.000 libros y en una placa cercana se puede leer: “Donde se queman libros se termina quemando a la gente (Heinrich Heine)”.

  • Marx vs Lenin: cerca de la entrada del Pergamon Museum encontramos, en la calle, este curioso dibujo en el que encontramos a Lenin convirtiéndose en Karl Marx al dejarse crecer el pelo… ¡vaya! Le preguntamos a San Google y nos contó que es una obra de un artista húngaro llamado Gyula Pauer, escultor y artista conceptual que acuñó el término de pseudo-arte. Esta obra denominada, claro está, Marx-Lenin, fue creada para una exposición denominada “Prácticas Subversivas”.

  • Tuberías rosas: un taxista nos dijo que estas coloridas tuberías las usaban para drenar el agua en la construcción de edificios y que por tanto eran temporales… la causa de que fueran tan poco discretas no nos la explicó.
3 de Enero de rd

Nuestro berlín favorito

Visitar Berlín en un fin de semana es algo apresurado, pero si uno se organiza bien puede disfrutar en dos o tres días los lugares más emblemáticos y fascinantes de la ciudad. Ya os recomendamos el tour “gratuito” de New Berlin Tours en otra entrada sobre Berlín, nos parece una buena manera de hacerse una idea global y lanzarse luego en solitario a conocer la ciudad.

Ishtar

Los amantes de los museos ya sabrán que en Berlín hay una isla llamada “La Isla de los Museos”, muy significativo. Y aunque la posibilidad de contemplar el fabuloso busto de Nefertiti (recientemente trasladado al Neues Museum) resulta muy atractiva, nosotros escogimos el Pergamon Museum. Este no es un museo convencional, aquí no se muestran trozos de edificios para que nos podamos imaginar la grandeza de las construcciones antiguas, aquí los monumentos han sido reconstruidos y aunque no todas las piezas sean originales, el efecto conseguido es realmente grandioso. ¿Cómo si no describiríais la experiencia de trepar por las escaleras del Altar de Pérgamo, cruzar la fachada del mercado Romano de Mileto o atravesar la puerta de Ishtar con sus vidriados ladrillos de color azul, una de las entradas a la ciudad de Babilonia…?

Una visita imprescindible es un paseo por el “East Side Gallery”. Entre las estaciones de Ostbahnhof y Warschauer Strasse se encuentra este tramo de algo más de un kilómetro del muro de Berlín, con sus ya famosas pinturas de artistas de todo el mundo, recientemente restauradas por el aniversario de “la caída”. Un lugar terrorífico convertido ahora en lienzo que recuerda los grandes errores del ser humano.

Otro lugar muy interesante es el parlamento alemán o Reichstag, reconstruido tras la guerra, y coronado por la emblemática cúpula de cristal de Norman Foster. La cúpula no sólo aporta luz natural a la sala de plenos sino que también, según dicen, permite a los parlamentarios recordar quién los ha puesto en su sillón: con sólo mirar hacia arriba verán las caras de los curiosos ciudadanos que observan a traves de los cristales, bonita metáfora. Si vais a visitar la cúpula, sabed que es gratis y que las colas pueden ser kilométricas así que conviene ir bien temprano.

Una de nuestras plazas favoritas de la ciudad es la Gendarmenmarkt, en cuyo centro se haya la Konzerthaus, sede de la Orquesta Sinfónica de Berlín, y a ambos lados, en espejo, dos iglesias muy similares: la Catedral Francesa a la izquierda, y la Catedral Alemana a la derecha. Ambas fueron construidas para ser los centros de culto de las comunidades hugonota y protestante del siglo de XVIII respectivamente, un ejemplo de pluralidad y convivencia. Durante las Navidades gran parte de la plaza está ocupada por uno de los innumerables mercadillos Navideños berlineses que, aunque dificultan un poco la visibilidad del conjunto, alegran un monton… aunque sólo sea por el vino caliente :-).

Por último nos gustaría mostraros una de nuestras postales favoritas de Berlin, se trata de la vista nocturna desde el puente de Mühlendamm: hacia el norte se puede ver, en el margen derecho del río, el pintoresco nikolaiviertel con sus bares y terrazas, y las agujas de la iglesia de San Nicolás sobresaliendo junto a la torre de televisión, al fondo, la imagen iluminada de la catedral, la Berliner Dom. ¿No es precioso?

17 de Diciembre de th

Berlín alternativo

Hace poco escuché una frase que me impresionó mucho: “En Berlín, puedes salir a la calle con una mierda en la cabeza y nadie se fijará en tí…” Obviamente no estamos por la labor de comprobarlo, pero sólo hay que observar un poco para darse cuenta de que ésta es una de las sociedades menos prejuiciosas y más variopintas que uno pueda encontrar.

En Berlín todo vale y por ello es el caldo de cultivo de todo tipo de movimientos alternativos. Visitamos el centro cultural Tacheles, uno de los emblemas del arte alternativo de Berlín. En realidad, una de las casas “okupas” más famosas del mundo. Este enorme edificio de la calle Oranienburger fue “okupado” hace ya casi 20 años por artistas que lo convirtieron en su laboratorio, su casa y su sala de exposiciones. En el patio trasero del edificio se respira una atmósfera de lo más “underground” entre las terrazas de los bares y las obras de arte de hierro que un artista, soplete en mano, crea en una extraña nave formada por grandes contenedores.

No sabemos si esto es muy alternativo pero en esa misma calle nos topamos con la tienda de United Loneliness, un artista de enorme originalidad que nos tuvo entretenidos durante un buen rato curioseando entre sus originales ilustraciones.

Cerca de allí, en la zona de galerías del Hackescher Markt, encontramos otro interesante rinconcito: una galería que se abre a la altura del nº39 de la calle Rossenthaler y que conduce, entre oscuros pasillos llenos de pintadas, al “Monster Bar”. Allí nos tomamos una cerveza en su extraña terraza repleta de andamios y presidida por, lo que suponemos, el bicho que da nombre al bar.

Para terminar un día tan alternativo cenamos en el White Trash, pero no os dejéis engañar por la originalidad de su página web: el lugar lo es, la comida no tanto. Aunque no está mal, no deja de ser comida tipo TexMex y hamburguesas. Eso sí, en un lugar donde la mitad de los camareros van vestidos a lo Dick Tracy y la otra mitad lucen crestas punkies, se puede encontrar uno de todo, desde gente corriente (sin clasificar en ninguna tribu) a raperos, punks, góticos y ultramodernos. Por  si aquello no fuera lo suficientemente surrealista, esa noche amenizaba la cena un artista alemán cantando temas de los años 20… sin palabras.

9 de Diciembre de th

Delicadezas alemanas

No podíamos hablar de gastronomía alemana sin hablar de… claro, de salchichas… acompañadas de puré y chucrut (col agria), se pueden encontrar una enorme variedad de salchichas en cualquier restaurante o cervecería, y claro, en los pintorescos puestos de la calle. Puede parecer un poco incómodo comer en la calle a pleno frío y de pie, pero es una buena manera de hacer un pequeño descanso, tomarse un tentempié y seguir nuestro paseo. Si además, uno tiene la suerte de estar aquí en fechas próximas a las navidades, disfrutará del encanto de los mercadillos navideños que proliferan por todas partes y donde además de comida podremos disfrutar de un vaso de vino caliente especiado o glüwine que nos calentará no sólo las manos, sino también el cuerpo y el espíritu.

Una forma muy berlinesa de preparar las salchichas es con salsa de curry (currywurst), no parece una receta típicamente alemana, pero lo cierto es que esta exótica salsa le da un toque muy original al plato, no tiene desperdicio… la foto habla por sí misma… ¡qué ganas de hincarle el diente!

Continuamos investigando gastronómicamente en el barrio de San Nicolas (Nikolaiviertel), donde no pudimos resistirnos a los encantos del Zur Gerichtslaube , un restaurante un tanto típico, con menú en varios idiomas y ubicado en un precioso edificio cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, según dicen. Pero la verdad es que la comida nos encantó, probamos un sabroso codillo (cocido, no al horno como hubiéramos esperado) y unas riquísimas y enormes albóndigas berlinesas (Buletten), todo ello endulzado con un postre de pera frita rellena de queso azul… habéis leído bien… extraño, no sabría decir si rico o no…pero extraño. El que sí estaba delicioso fue el Apfelstrudel, hojaldre al horno relleno de manzana con helado de vainilla…

Para bajar todo esto, nos ayudamos de unas cervezas de la casa, servidas a una temperatura un poco más templada de lo que estamos habituados, y tambén de otras cervezas más comunes como la rica Berliner Pilsner, un tanto amarga pero suave, y fresquita. Menudo festín.

29 de Noviembre de th

Willkommen in Berlin

Hemos llegado a Berlín, con muchísimas ganas porque hacía ya meses que no nos embarcábamos en un fin de semana Barceló, y aquí estamos, con la única pena de saber que: “¡este es el último!” Oooooooooooooh.
No pasa nada, hemos venido aquí a disfrutar de esta maravillosa ciudad, y así lo haremos. Lo primero que recomendamos a todo el que se venga a Berlín es algo que… bueno, no solemos hacer, pero en esta ocasión, dado el aluvión de amigos que nos lo había recomendado… hicimos un tour guiado. Se trata de un paseo en el que se recorren los lugares más emblemáticos de Berlín, mientras te van narrando los importantes acontecimientos que tuvieron lugar aquí y que cambiaron el curso de la historia.

Es la mejor manera de entender esta ciudad con un pasado tan complejo, y de hacerse una idea global, para luego, ya por libre, volver a aquellos lugares que más nos hayan gustado. Por si el tour no fuese suficientemente interesante, deciros que se puede hacer en español y que el precio es “a elegir”, es decir, al acabar la visita uno decide cuanto dinero, en función de lo que haya disfrutado, va a pagar.

Los organiza la empresa New Berlin Tours y salen todos los días desde un par de sitios de la ciudad, sólo hay que presentarse allí a la hora especificada, lo podéis consultar en la web. Nuestra guía fue Eli, una bonaerense enamorada de la ciudad, que nos ayudó a desentrañar las historias de los lugares donde nos encontrábamos, a veces tristes, a veces emocionantes, pero siempre interesantes.

Entre otros, visitamos uno de los lugares más impactantes de Berlín: el Memorial del Holocausto, esta enorme plaza cubierta por 2700 bloques de hormigón de diferentes tamaños. Entre ellos, uno debe perderse para buscar su personal interpretación de lo que el artista judío Peter Eisenman quiso representar: ¿Soledad? ¿Angustia? ¿Eternidad?… Pero no todo en Berlín recuerda a un pasado tan triste, paseando por el lado Este puede uno encontrarse curiosas caravanas de los viejos Trabant. Los coches del Berlín oriental. Algunos turistas, encantados entre chirrídos y traqueteos, se pasean a bordo de unos “trabi” un poco más coloristas que en otros tiempos.

CoincidenciaCaía ya la noche cuando nos despedimos de Eli y el resto de los compañeros de nuestro paseo, entre ellos, oh casualidad, mi antiguo compañero de oficina Tomás y su novia Susana. Esto sólo demuestra que Berlín no podía estar más de moda, no podéis perdéroslo. Aquí estamos los tres con Eli, ¡mil gracias por tus recomendaciones!

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