Marta y Juan

Asesores Ejecutivos de a dónde vamos este finde

Resultados para la categoría ‘Mi viaje a Mallorca’

30 de Diciembre de th

Paseo por palma

Siempre habíamos tenido curiosidad por conocer el lugar, de entre todos los de España, donde los reyes deciden cada año pasar sus vacaciones. Y aunque supongo que habrá más razones que las meramente estéticas, creemos que la decisión es muy acertada.

Castillo de bellver

Obviamente no visitamos el palacio de Marivent, pero sí un castillo que siempre me había llamado la atención, el Castillo del Bellver, uno de los pocos castillos del mundo (sino el único) de planta circular. Imagino que el nombre significa “buena vista” y no le falta razón porque desde allí se divisa todo el puerto deportivo de Palma, con sus cientos de barcos, algunos tan grandes que cuesta pensar que sean barcos privados en vez de barcos de pasajeros.

Exterior de la catedralPortada de la catedral

Ya en el centro, nos perdimos la catedral y algunos museos por haber tenido la mala pata de llegar en festivo. Pero nos encantó la arquitectura del edificio de la Lonja (Sa Llotja) que estaba en plena restauración, y pasear por la zona del paseo marítimo, alucinando con las embarcaciones.

Peazo barcazasEso si muchas en venta!!

Aunque para paseo marítimo, el de Puerto Portals. Curioseamos entre aquellos lujosos barcos que parecían edificios flotantes con todo tipo de comodidades. Aunque tenemos que decir que muchos de ellos lucían un cartel de se vende…y es que a todas partes llega la crisis. Toda la línea del mar estaba cubierta de animados restaurantes, terrazas y bares elegantes.

Lucha de titanesPor la noche volvimos a Palma para tomarnos unas copas, todo el mundo nos recomendó ir a un sitio muy especial, el Ábaco, cerca de la Lonja (Sant Joan, 1). Era como entrar en un cuadro, una especie de bodegón viviente…eso sí, el precio de las copas era tan deslumbrante como la recargada decoración….16 euros del ala leve…pero hay que verlo.

 

29 de Diciembre de th

Naturaleza salvaje

Una de nuestras mejores excursiones fue a la punta más septentrional de la isla, sin duda uno de los lugares más salvajes y apartados de ella. El cabo Formentor, allí donde la carretera se acaba. Un paisaje espectacular de rocas, mar y viento.

Miradores yendo a FormentorMenudo vertigo!!

Atravesamos la isla de cabo a rabo en poco tiempo por la estupenda autovía que te lleva casi hasta Alcúdia, y al poco de pasar por el Puerto de Pollença empezamos a subir hacia la montaña. Nos detuvimos en un mirador a la izquierda de la carretera, justo antes de empezar una bajada, estas fueron casi nuestras vistas favoritas. Sobre unas escarpadas paredes de roca veíamos el mar allá abajo, golpeando fuerte, escarbando la piedra. Acantilados a ambos lados y mucho viento, una sensación de libertad absoluta nos recorría el cuerpo.

Macho cabrio en plena naturalezaAlrededores hotel barcelo formentor

Poco después llegamos a la Cala del Pi, con sus aguas azul turquesa. Allí cerquita, entre la espesa vegetación se adivinaba a duras penas un edificio blanco… ¿sabíais que hay aquí un hotelazo Barceló? Pues sí, no pudimos visitar el Barceló Formentor porque estaba cerrado en esa época, pero el lugar parece inmejorable, un emplazamiento realmente escondido, un pequeño paraíso.

Vista desde el faroCala del pi

La carretera todavía seguía sobre vertiginosos acantilados desde los que se divisaban espectaculares calitas azules. Unas cuantas curvas después llegamos al punto más remoto, al faro que finaliza el camino y que señala el cabo Formentor. ¿Cómo llegarían aquí los antiguos fareros, cuando la carretera no era lo que es hoy? Seguro que era toda una aventura llegar a este remoto, salvaje y hermoso lugar.

29 de Diciembre de th

Gastronomía mallorquina

Gateau de almendrasLlegamos a Mallorca con grandes expectativas culinarias… y no fuimos defraudados. Dónde si no puede uno amanecer cada día a base de ensaimada con nueces y almendras eh? Bueno eso yo, que soy de dulce, Juan mientras se relamía untando sobrasada en tostadas. Otro dulce irresistible fue el Gató de Almendras, mucho menos conocido en la península, un bizcocho muuuy sabroso.

Nos encantó esa estupenda costumbre de empezar una comida con un poquito de Pa amb oli (ellos dicen algo así como “pambolí”), unas buenas rodajas de pan con aceite, deliciosas si además le pones un poquito de jamón encima… hay mejor manera de abrir el apetito?? Aunque corre uno el riesgo de que el apetito haya desaparecido tras la segunda rebanada.

Pa amb oliEl pueblo de Génova, cerquita de Palma, es un gran destino gastronómico, con muchos restaurantes recomendables. Fuimos al Mesón Ca´n Pedro, a pesar de que el luminoso rosa en forma de conejo que vimos al llegar nos había echado un poco para atrás. Parece uno de esos sitios que empezó como pequeño mesón de comida casera, pero le fue bien y se convirtió en un emporio con un segundo restaurante de lujillo y un parking digno de una discoteca.

Arroz brut...buenisimoNo sabemos como es el nuevo Ca´n Pedro, pero os aseguramos que el mesón original mantiene mucho de su encanto casero. Allí probamos un Arroz Brut y un cordero con salsa de sobrasada para chuparse los dedos. El primero es un arroz muy caldoso, casi sopa, con carnes, verduras y caracoles entre otros… solo os diré que no somos mucho de caracoles y no dejamos ni uno. El secreto, el sabrosísimo caldo… de muerte.

28 de Diciembre de th

Pueblos con encanto

Escogimos la carretera de la costa noroeste mallorquina y salimos a la aventura. El primer pueblo por el que pasamos, San Telmo, en el punto más occidental, confirmaba nuestras expectativas de encontrar algún pueblo fantasma, ni un alma había en sus calles, solo las ramas que empujaba el viento y algún perro solitario que ladraba a nuestro coche. Pero la cosa se fue animando.

Costa oesteTorre de vigilancia anacronica

Seguimos hacia el norte, con el mar a nuestro lado, viendo como el verde se hacía más intenso a medida que subíamos las montañas. Aquí y allá parábamos en miradores y antiguas torres de vigilancia, dejándonos golpear por el viento que subía el olor a salitre de las olas.

Chopin trabajandoLa cartuja

En Valldemosa, con mucha más actividad, nos dejamos impresionar por su pasado, sus callejuelas antiguas, y su espectacular Cartuja donde Chopin pasó unos meses a principios del siglo XIX. Visitamos las estancias que alquiló y en las que compuso algunos de sus famosos preludios. Nos fascinó la paz y la quietud de sus pequeños jardines privados… sin duda el lugar perfecto para encontrar la inspiración.

Precioso DeiaAmbiente inmejorable en Xelini

Luego vino Deià, más pequeño, con su pequeña iglesia en lo alto de la colina y sus casitas ocres. El pueblo estaba a medio gas, se respiraba tranquilidad. Los restaurantes que nos recomendaron estaban cerrados, pero acertamos eligiendo el acogedor Xelini y disfrutamos de sus tapas y de su ambiente.

Sóller es mucho más grande y animado, muy conocido por el pequeño tranvía que recorre el pueblo camino del puerto. Pero no lejos de allí descubrimos una pequeña joyita entre las montañas, Fornalutx. Un pueblo encantador con pequeñas casitas y plazuelas de piedra, uno de esos lugares que transporta al viajero al pasado.

Tranvia de SollerCallejuelas de Fornalutx

Tras un día agotador volvimos a Palma. Para atajar cogimos el túnel de Sóller que ahorra un buen montón de curvas de montaña pero cuesta la friolera de 4 euritos de na. Vosotros veréis pero se ataja muchísimo.

26 de Diciembre de th

El final de verano azul

Así se siente uno cuando llega a la isla de Mallorca en pleno puente de diciembre, parece que resuenan aquellas notas del dúo dinámico “el final, del verano, llegó… y tu partirás…” y Tito, Piraña y todos nosotros llorando como magdalenas. Pues sí, estos lugares tan veraniegos tienen un aire melancólico y triste en invierno, piscinas vacías, tumbonas abandonadas y chiringuitos cerrados nos recuerdan que esto en verano debe ser la caña, pero en invierno… no tanto… falso!! Hemos descubierto que esta isla tiene mucho que ofrecer lejos de las hordas de alemanes y las aglomeraciones veraniegas.

Marta disfrutando el paisajePedazo amanecer!!

Para empezar, en el Barceló Albatros nos dieron una habitación espectacular, terraza incluida, desde la que disfrutar de los amaneceres sobre el mediterráneo. Aunque en esta isla siempre hay turistas, son pocos. El tráfico mejora, hay sitio para aparcar junto al hotel… y los mallorquines se relajan del estrés veraniego y despliegan su amabilidad y su sonrisa. Carretera y mantaLa chica de la oficina de turismo de Calviá nos dedicó encantada media hora de su tranquilo tiempo dándonos mil y un detalles de la isla: -esto, huy esto hay que verlo eh?… y esto también… y esto…

Así que con nuestro coche alquilado (muy recomendable si venís a Mallorca) y nuestros mapas nos dispusimos a conocer la isla a fondo, al menos lo que nos diera tiempo…había muchos rincones que descubrir.