- La librería Shakespeare & Co. Está en la orilla izquierda del Sena, muy cerca de Notre Dame. Una tiendecilla abarrotada de libros en varios idiomas, sobre todo en inglés. Aquí se puede pasar un rato agradable hojeando libros, o descubriendo los rincones más auténticos de la planta superior. Una especie de salto atrás en el tiempo.
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Marta y Juan
Asesores Ejecutivos de a dónde vamos este finde
Resultados para la categoría ‘Mi viaje a París’
Nuestro París favorito
París extravagante
En París también encontramos lugares y situaciones que nos han llamado la atención, o que nos han parecido, cuando menos, curiosas. Seguro que vosotros también tenéis las vuestras ¿no? Nuestra lista es ésta:
Terrazas cubiertas: será por el frío invierno, pero muchas cervecerías de París tienen unas terrazas acristaladas que ocupan un pequeño trozo de calle, resulta agradable estar en la calle pero calentito.
- Menúes: No nos sorprende que cuelguen pizarras en las puertas con el menú escrito a tiza, pero sí que la misma pizarra te sea entregada en la mesa para elegir los platos. Tiene bastante encanto, pero es poco manejable.
Otros placeres culinarios
París es un pequeño paraíso para los amantes del queso, y como no, para los golosos. Nosotros encajamos en cualquiera de esas dos definiciones y no era raro vernos parados delante de una fromagerie, o de una patisserie-boulangerie, devorando el escaparate con los ojos como niños pequeños. También nos podríais ver siendo atraídos por el riquísimo olorcillo de las crêperies, ¿quién puede evitarlo?.
Postales de París
Pero no se puede ir a París y no disfrutar de una ciudad llena de encantos, aunque podáis decir que ya están muy vistos, no podéis negarme que hay lugares irresistibles como la bellísima Notre Dame con su interior cubierto de una atmósfera de misterio y oscuridad (aunque también de muchos turistas para que negarlo, uno de ellos se dedicó a fotografiar a un cura que pedía silencio porque iba a empezar una misa ¿?).
Alrededores de París
Aunque París es una ciudad bellísima no lo son menos algunos de los pueblos y ciudades de sus alrededores. Por medio del cercanías (RER), nos acercamos a uno de ellos: Saint-Germain-en-Laye.
Saint-Germain es una bonita y elegante ciudad situada al oeste de París. Lo primero que ve uno al salir de la estación es el precioso castillo de Saint Germain, junto a un frondoso bosque estupendo para pasear o darse un paseo en bici. Esta ciudad fue residencia de reyes, y hoy día lo es de muchos parisinos que huyen de la ajetreada vida de la capital. (Nota de prensa rosa: Prueba de su encanto es que Eva Longoria y Tony Parker tienen aquí una casita.)
Cocina francesa de autor
Salimos del hotel dispuestos a disfrutar de la gastronomía francesa, y vaya si lo conseguimos!! Se supone que los bistros son pequeños bares familiares con platos del día asequibles, sin embargo hoy día muchos Chefs han abierto los suyos y ofrecen cocina de autor a precios no siempre permisivos… pero nosotros teníamos dos pequeños trucos.
El primero, hacernos con una lista de aquellos a los que muchos llaman “Bistronomiques”, o sea, comida elaborada y de calidad pero sin pasarse con el precio. El segundo, ir al mediodía, cuando el menú es siempre más barato.
Arte en la calle
En París no sólo el “Amor está en el aire”, que lo está, también el Arte se respira en cada rincón. Y no sólo hablamos del Louvre, del Musee d’Orssay, o del Pompidou… hablamos de la calle. Tuvimos la suerte de coincidir con la Noche en Blanco parisina (La Nuite Blanche), esa noche las iglesias y estaciones de tren se convirtieron en insospechados escaparates del arte más vanguardista.
El cielo de París
En cuanto llegamos a París, nos dimos cuenta de que el otoño había entrado aquí con fuerza, ¿hemos traído suficiente ropa de abrigo? Tras instalarnos en el hotel no se nos ocurre mejor manera de tomar contacto con la ciudad que viéndola desde las alturas… y para ello nos subimos a la Torre del Montparnasse.
Está al sur del Sena, junto al cementerio de Montparnasse. Cogimos el metro hasta la estación Montparnasse-Bienvenüe (muy apropiado para ser nuestras primeras horas en París)… pero el tiempo decidió jugárnosla y al salir a superficie, estaba lloviendo!! No nos desesperamos y subimos igual, con la esperanza de que escampase.









