Con esta frase de Obelix queremos recordar algunas cosas curiosas o diferentes que nos han sorprendido en la ciudad eterna.
- Los baños. Creemos que es extraño que los baños sean siempre mixtos, no sólo en pequeños bares, sino también en restaurantes, aquí salen perdiendo los chicos que se ven obligados, por vez primera, a hacer cola.
- Los semáforos. La primera vez te llevas un susto de muerte, acabas de empezar a cruzar y ¡el hombrecillo se pone en rojo! ¿me echo a correr? Nooo, luego te das cuenta de que en realidad está en naranja, pero claro con las prisas y al verlo tan quieto, se asusta uno. Prueba gráfica a continuación.
- Los tamaños. Aquí las “pizzas para uno” tienen un diámetro considerable, pero los cafés cortados (machhiatos) tienen un tamaño poco mayor que un dedal.
- El metro. Al fin están construyendo la tercera línea, bueno, en realidad están investigando para ver por dónde la meten. Debe ser complicadísimo excavar y encontrar restos milenarios a cada paso. Imaginamos que será bastante perjudicial para los restos arqueológicos a juzgar por lo mucho que tiembla la tierra cuando pasa un metro, no sabemos como el Colosseo sigue en pie teniendo una estación al lado.
- La amabilidad. Cuando se habla de dependientes y camareros, ésta brilla por su ausencia, aunque nos fastidie decirlo, obviamente hay honrosas excepciones.
- La pasta. Ya lo hemos dicho en el apartado gastronómico, pero los spaguettis aquí no se enrollan con una cuchara sino contra el plato, no se te ocurra cortarlos, eres hombre muerto.
- La Piazza del Campidoglio, no sé si lo hemos conseguido pero queríamos demostrar que el envés de las monedas de 50 céntimos representa la decoración del suelo de la plaza. ¿Se aprecia?
















Leido esto, se confirma que hay cosas que no cambian! yo estuve hace ya algunos años en esta maravillosa ciudad…. y me sorprendieron las mismas cosas!! Me sorprendía lo de los baños (bastante descuidados por cierto…), era un stress cada vez que tenía que cruzar una calle, nos teníamos que partir la pizza entre dos y allí aprendí a comer spaguettis (no he vuelto a utilizar jamás una cuchara y siempre me los hago aldente). Por lo demás me encanta el detalle de la moneda de 50 y que también os hayais fijado de que Roma es ocre!! cuando yo estuve nadie me creyo…
Me han entrado ganas de volver. Felicidades
Comentario de Sonia — Octubre 17, 2008 @ 2:56 pm
Hola Sonia, pues tienes suerte, yo sigo sin pillarle el truco a los spaguetti, no soy nadie sin la cuchara.
Muchas gracias!!
Marta
Comentario de Marta y Juan — Octubre 20, 2008 @ 6:17 pm