Je je je je… tanto paseo abre el apetito que no veas… En el buffet del hotel saqueábamos continuamente las fuentes de “papas arrugás” con mojo, mejor el verde que no pica tanto…pero claro el rojo es tremendamente sabroso. Un camarero nos contó que la manera tradicional de hacer mojo es con un mortero y a mano, pero que ya sólo su abuela lo hacía así.
Preguntamos por un buen restaurante alejado de los lugares turísticos, un restaurante al que fueran canarios, y lo encontramos en el pueblo de Granadilla de Abona, a la altura de El Médano pero hacia la montaña. Allí descubrimos la Tasca La Cantera (c/La Cantera nº 5-7), un restaurante construido al abrigo de una enorme roca, mitad cueva mitad casa, y lo mejor: comida casera, de la que se hace con cariño.
Allí Andrés nos preparó entre otras unas lapas a la plancha, sí, habéis oído bien: esas conchitas que se pegan a las rocas en la playa, pues ¡en Canarias se las comen!. La verdad es que tenemos que decir que no estaban nada mal, acompañadas de un majadito de perejil y ajo, un sabor sorprendente y muy fuerte.
Yo triunfé con un “bubango” relleno, este calabacín redondito repleto de carne bien condimentada… mmmm. En general hemos visto que aquí lo que gusta es la comida bien fuerte, sin remilgos, mejor tener un estómago resistente para disfrutarlo.
Por la noche nos tomamos una copa en el bar Las Brujas, en el pueblo de Las Galletas. Si no nos lo hubieran recomendado os juro que no nos hubiéramos atreviso a entrar en este lugar. Al meternos por un descampado de tierra junto a la gasolinera solo veíamos una luz al fondo del camino ¿seguro que ahí nos podemos tomar una copa? Vencimos nuestros temores y entramos, efectivamente era un bar y muy agradable. Nos tomamos un roncito charlando con el dueño, un tipo muy amable, mientras su amigo brasileño pinchaba buena música. ¿Queréis saber que nos tomamos? Un ron Arehucas claro!!















