Pues no, no sólo os vamos a contar lo bien que se come en León (que es obvio), también hay mucho que ver entre tapa y tapa… edificios bellísimos, plazas y callejuelas… mucho que pasear.
El top de las visitas es la Catedral, uffff, no había visto unas vidrieras así en mi vida…bueno, en realidad recuerdan un poco a las de la Sainte Chapelle en París, pero en la Catedral hay muchas más, además las están restaurando y se nota como mejora la luz que entra a través de ventanas y rosetones, es muy importante ir cuando haya claridad fuera para poder apreciarlo, quizá por las mañanas sea el mejor momento.
Otra visita interesante es la Iglesia de San Isidoro, a la que llegamos haciendo unos metros de Camino de Santiago (ya sólo nos faltan unos 800.000 metros más). Nos encantó el Panteón de los Reyes, junto al claustro, que alberga los sencillos sepulcros de algunos reyes leoneses, sus techos abovedados están decorados con unas fabulosas pinturas murales, sobre todo desde que supimos que eran del ¡¡siglo XI!!, mil añitos de nada.
Toda la ciudad vieja, perfectamente conservada, invita a pasear. Desde la Plaza Mayor, recorriendo la Calle Ancha llena de tiendas con mucha solera, para llegar a la Casa Botines, que parece sacada de un cuento de hadas, aunque albergue en la actualidad a una entidad bancaria. La diseñó Antoni Gaudí, al cual se le ha dedicado una estatua que, sentada en un banco justo enfrente, aparece dibujando un boceto del edificio. En su planta baja hay una sala de exposiciones.
Y pensaréis, ¿pero es que no hay nada moderno en León? Nada más lejos de la realidad, sino acercaos al colorido MUSAC y dejaos sorprender por el arte más contemporáneo. Esta ciudad es para todos los gustos ¿no?






































