Anonadados, así nos quedamos en la puerta del hotel Barceló Málaga: un hombre de mediana edad surgió de la planta superior deslizándose por… ¿un tobogán? Cuando ya creíamos haberlo visto todo en modernidad y diseño en nuestro recorrido por otros tantos hoteles… llegamos a Málaga.
Era tarde así que no teníamos ya mucho tiempo para salir a pasear pero sí para disfrutar de este hotel, ubicado en la estación del AVE malagueño, donde el diseño no está reñido con la comodidad. Un tobogán, que en realidad es una escultura de Jordi Torres, une el salón de desayunos con recepción, aterrizando a la altura del B-Lounge: el sorprendente y ultramoderno bar del hotel.
En una especie de iglú de gresite disfrutamos de una tranquila copa, era un lugar bastante íntimo y la luz iba cambiando poco poco de un color a otro… ¡¡Qué buena manera de cargar las pilas para nuestro asalto malagueño!!. Aquí empieza nuestra visita.







