Hemos llegado a Berlín, con muchísimas ganas porque hacía ya meses que no nos embarcábamos en un fin de semana Barceló, y aquí estamos, con la única pena de saber que: “¡este es el último!” Oooooooooooooh.
No pasa nada, hemos venido aquí a disfrutar de esta maravillosa ciudad, y así lo haremos. Lo primero que recomendamos a todo el que se venga a Berlín es algo que… bueno, no solemos hacer, pero en esta ocasión, dado el aluvión de amigos que nos lo había recomendado… hicimos un tour guiado. Se trata de un paseo en el que se recorren los lugares más emblemáticos de Berlín, mientras te van narrando los importantes acontecimientos que tuvieron lugar aquí y que cambiaron el curso de la historia.
Es la mejor manera de entender esta ciudad con un pasado tan complejo, y de hacerse una idea global, para luego, ya por libre, volver a aquellos lugares que más nos hayan gustado. Por si el tour no fuese suficientemente interesante, deciros que se puede hacer en español y que el precio es “a elegir”, es decir, al acabar la visita uno decide cuanto dinero, en función de lo que haya disfrutado, va a pagar.
Los organiza la empresa New Berlin Tours y salen todos los días desde un par de sitios de la ciudad, sólo hay que presentarse allí a la hora especificada, lo podéis consultar en la web. Nuestra guía fue Eli, una bonaerense enamorada de la ciudad, que nos ayudó a desentrañar las historias de los lugares donde nos encontrábamos, a veces tristes, a veces emocionantes, pero siempre interesantes.
Entre otros, visitamos uno de los lugares más impactantes de Berlín: el Memorial del Holocausto, esta enorme plaza cubierta por 2700 bloques de hormigón de diferentes tamaños. Entre ellos, uno debe perderse para buscar su personal interpretación de lo que el artista judío Peter Eisenman quiso representar: ¿Soledad? ¿Angustia? ¿Eternidad?… Pero no todo en Berlín recuerda a un pasado tan triste, paseando por el lado Este puede uno encontrarse curiosas caravanas de los viejos Trabant. Los coches del Berlín oriental. Algunos turistas, encantados entre chirrídos y traqueteos, se pasean a bordo de unos “trabi” un poco más coloristas que en otros tiempos.
Caía ya la noche cuando nos despedimos de Eli y el resto de los compañeros de nuestro paseo, entre ellos, oh casualidad, mi antiguo compañero de oficina Tomás y su novia Susana. Esto sólo demuestra que Berlín no podía estar más de moda, no podéis perdéroslo. Aquí estamos los tres con Eli, ¡mil gracias por tus recomendaciones!












Bonitas fotos! y hasta parece que ha estado soleado! qué bonito Berlín….. bicos
Comentario de Patricia — Diciembre 1, 2009 @ 4:46 pm