
Si tuviera que escoger uno entre todos los lugares a los que he viajado últimamente, mi elección sería, muy probablemente, Durban. Sigue leyendo


Si tuviera que escoger uno entre todos los lugares a los que he viajado últimamente, mi elección sería, muy probablemente, Durban. Sigue leyendo
Una torre de 190 metros de alta con un balón incrustado en ella, la Lukas Rand Tower, me da una muy futbolera bienvenida a Pretoria, la ciudad donde España se va a jugar con Chile su futuro (largo y triunfante, espero) en este Mundial de Fútbol. Sigue leyendo
Hace sólo unas horas que España ha enderezado su rumbo mundialista en el estadio de Ellis Park, el mismo en el que hace quince años Nelson Mandela entregó el trofeo de campeones del mundo de rugby a la selección sudafricana, un acto que supuso el fin simbólico del apartheid y el momento de arranque de esta Sudáfrica que, vuvuzela en mano, atruena el mundial 2010. Sigue leyendo
Hay una palabra que resuena en mi mente por encima de las demás desde que hace unos días puse rumbo a Sudáfrica: Soweto. Ese es el nombre del suburbio que creó el Apartheid para encerrar a todos los negros a los que no permitía vivir -pero sí ser explotados y humillados- en la limítrofe Johannesburgo. La ciudad -pues eso es, más que un suburbio- en la que lucharon y vivieron Biko, Desmond Tutú y, claro, Nelson Mandela. Así que, en esta fría mañana de junio, arrincono mi disfraz de hincha de La Roja, cruzo Johannesburgo y pongo rumbo a la casa de Mandela, a Soweto, a donde empezó todo: donde nació el fin del Apartheid y el comienzo de esta Sudáfrica vibrante que, hoy y ahora, asombra al mundo organizando todo un Mundial. Sigue leyendo