
Otro de los lugares que siempre os hechizarán cuando viajéis al norte de la India será, sin duda, Jaipur, la Ciudad Rosa. La capital del Rajastán abunda en lo que es vitalidad las 24 horas del día y ofrece atractivos que atraen al viajero desde miles de millas de distancia. El apelativo de Ciudad Rosa le viene del estuco rosado que imita a la arenisca con la que está construida gran parte de la ciudad. A comienzos del siglo pasado, una visita oficial del Príncipe de Gales empujó al Maharajá de entonces a ordenar pintar de rosa la ciudad: desde entonces, este color se considera en Jaipur un símbolo de la hospitalidad.

Vuelvo a 
Viajes por donde viajes en India, siempre te vas a encontrar con elefantes: transportando personas y mercancías, trabajando en el campo y en las obras… y muy amenazados por la caza y captura ilegales. Las autoridades indias han tomado conciencia de ello y han declarado al elefante “patrimonio nacional”.
Cuando piensas en India, tal vez Delhi no es lo primero que te viene a la mente aunque sea, muy probablemente, donde comenzará tu viaje por el universo indio. Un viaje que, sea como sea el plan con el que te muevas, llena de sentido y define como pocos el concepto de “viajar”.
Reconozco que, hasta que me tropecé con uno, no estaba pensando en tigres cuando hace unos meses anduve por el norte de la India (y eso que es el animal nacional del país). El parque nacional de Ranthambore, en el Rajastán, (a unos 130 kilómetros de Jaipur) es lugar de peregrinación obligada para los amantes de los tigres: uno de los mejores lugares del mundo para poder contemplar, en todo su esplendor, a una de las criaturas más fascinantes que te puedes encontrar en el planeta (y que está, claro, amenazadísima: se calcula que hoy hay en la India apenas 1.400 tigres. En el parque, según el último censo, hay 26). 



