La mañana había sido soleada y helada (-10 C) pero empezaba a nevar así que decidí refugiarme en las Sanduny Banya.
Situadas en un precioso edificio del siglo XIX con decoraciones góticas y habitaciones que me recordaban los antiguos baños romanos, negocie mi entrada como pude, en ruso, con la recepcionista.
Allí conocí a Pauline. Moscovita que además hablaba francés! y se ofreció muy amablemente a guiarme en mi primera experiencia por este laberinto.
- La primera habitación me recordaba a un café gótico, con cómodos butacones de piel, mesas y taquillas de madera tallada. Allí te cambias y relajas desnuda entre baño y baño de vapor mientras te sirven riquisimo té a la menta y comidas ligeras.
- La segunda estancia con bancos de mármol blanco, es donde estan las piscinas de agua fría, bañeras antiguas de agua helada y barrenos enormes de madera de agua con hielo.
- Y finalmente la “parilka“, que seria lo mas parecido que conocemos a la sauna tradicional, pero mucho mas grande y calentada por horno de leña
Todo un ritual!
- Cuando la jefa de ceremonias gritaba “Parr” (vapor) , todas nos tumbábamos sobre las tablas de madera cubiertas de pies a cabeza con una sabana, con mucho cuidado de no dejar ninguna parte del cuerpo al descubierto. Pronto descubrí porque.
- Nos rocíaron con agua de eucalipto y subieron la temperatura hasta que el calor era insoportable. Transpirábamos muchísimo y cualquier parte de la piel no cubierta ardía.
- Cuando pensé que ya no podía mas, alguien gritó algo parecido a “poiaushta” y la temperatura se estabilizo poco a poco hasta que fue posible estar descubiertas.
- Para bajar la temperatura del cuerpo salimos a la zona de aguas donde si tu no te atreves, alguien te recibirá con un fantástico cubazo de agua helada. La impresión es indescriptible. Mi corazón, creo, se paro en seco. Pero me senti mas viva que nunca
Afortunadamente, yo también tuve el placer de lanzarle agua helada a mas de una. - Y por ultimo a la piscina fría o a los barreños helados.
Esta operación se repite hasta 8-10 veces con descansos en el café bebiendo té, Kvass o Mors de arándanos, y tomando pelmeni o bliny con caviar.
Queriendo explorar un poco mas la cultura local decidí probar el masaje tradicional Veniki que se hace en la parilka golpeándote con ramas de abedul por todo el cuerpo. Dicen que es buenisimo para eliminar toxinas y mejorar la circulación. A mi personalmente me resulto un poco raro, pero definitivamente toda una experiencia.














Esto lo tengo que probar yo, Cristina, sobre todo lo de las ramas de abedul
Comentario de Raquel — 20 Abril 2009 @ 7:29 pm
Hola Raquel,
Muchas gracias por tu post.
Es toda una experiencia!
Un beso
CRIS
Comentario de Cristina — 8 Mayo 2009 @ 11:41 am